Acerca de raúl

Raúl Astorga
Nació en Rosario, Argentina, en marzo de 1964. Estudió Electrónica en la secundaria y Periodismo en el nivel terciario, carrera en la que logró graduarse. Fue empleado ferroviario, cartero, instalador telefónico, empleado en el rubro del vidrio, y operador telefónico. Mientras trabajó durante muchos años en diferentes empresas, fue desarrollando su formación literaria, audiovisual y periodística. Coordinó un taller de narrativa, en Rosario, que ganó una participación, entre otros talleres del país, en el Libro de los Talleres XXX, de 2017, de una editorial de Buenos Aires. También es autor de relatos, y guiones para videos documentales y de ficción. Es co-autor del guion y director del corto de ficción “El rastro de tu sueño en el camino”. Sus relatos son publicados en revistas y antologías de Argentina y otros países. Fue uno de los ganadores del único concurso de cuentos que organizó la revista porteña 13/20, en los años ‘90. Su cuento “Centro Cultural, buenas tardes” recibió el Primer Premio del Certamen Las nueve musas ediciones 2019, organizado por la revista digital y editorial española “Las nueve musas”. Algunos relatos de su autoría fueron editados en la antología de autores españoles y argentinos “Mercadillo de relatos” en mayo de 2010, en Sevilla, España. Tiene novelas: “Nunca estuvieron en la luna”, “Acerca de nosotros” (digital), “Siempre nos quedará Rosario” (Rosaringlish Ediciones, 2020), “Mientras la ciudad” y “Estábamos en el paraíso” (inéditas); un libro de relatos: “Tontas ficciones de amor” (inédito); y dos piezas teatrales: “La cita inolvidable” y “Quedará nuestra ciudad” (Adaptación de la novela “Siempre nos quedará Rosario”). Sus textos se leyeron con frecuencia, desde el 2013 hasta el 2016, en el programa de radio de Buenos Aires “”Las noches y los cuentos” (nominado como mejor programa cultural de radio en los Martín Fierro 2015).

Nunca estuvieron en la luna
Publicada de manera digital en la plataforma internacional Amazon, en el año 2011, catalogada e inscripta en la Agencia Argentina bajo el número de
ISBN 978-987-33-1305-9
La trama es muy sencilla, transcurre en la convulsionada Argentina del 2001-2002, cuando Conti, informado que se venía el llamado corralito bancario, decide retirar de la cuenta que compartía con su socio Cedrón la suma de 150 mil dólares… y decide quedársela. Trujillo y Varela, ambos desocupados, deciden armar una cooperativa de trabajo para darle dignidad a otros vecinos que están en su misma condición, pero no cuentan con dinero suficiente. Cedrón les promete que si se unen a él para recuperar ese dinero, con una parte, podrán cumplir el sueño de la cooperativa. Se lanzan a la épica aventura de recuperar ese dinero. Espiar, escuchar, neutralizar una alarma, será el trabajo durante casi una semana, y esperar a que Conti y su pareja vayan a una fiesta de casamiento, para durante esa noche realizar su trabajo de cirujanos amateurs frente a una caja de seguridad.
Fragmento:
Mientras tomaba con sus manos el audífono, pensó que meterse en esa empresa podría traerle una complicación no buscada. Sospechó que Conti podría ser de esos tipos que se mueven en la vida con abogados que no ganan juicios con la verdad sino con la habilidad. A la vez concluyó que la vida le había impuesto ese momento y que debía sortearlo con calma. Aunque le volvían esos pensamientos que, desde la adolescencia, le dictaban arengas señalando que al destino lo hace cada uno, con sus decisiones. Un poco su destino estaba allí, en ese aparato de plástico con alma electrónica. Lo miraba con cuidado y sonreía. Varela y Cedrón esperaban una apreciación suya; sin embargo, sólo pudieron presenciar cuando se corrió el pelo hacia atrás para que el audífono entrara cómodamente en su oreja. Miró hacia el cielo buscando apoyarse en un infinito que lo contuviera todo el tiempo que emplearía para escuchar una conversación, o varias conversaciones. Comenzó a extender sus labios en una sonrisa que permitía adivinar que estaba escuchando algún sonido.
-Dale, ¿qué estás escuchando?

Acerca de nosotros
ASIN: B07ZS9LPHJ
Copyright digital – 30 de octubre de 2019
Si nunca pensé que existía Herzogenaurach, menos pensé que estaría una tarde gris mirando hacia la ventana, los autos a sólo cuarenta kilómetros por hora, los perros escapando de la llovizna en busca de algún refugio, y Diana, viniendo hacia mí con el diario de hoy, donde está la noticia acerca de Argentina que escuché a medias por radio. Ella se acomoda el pelo que comienza a mojarse y se le cae la bolsa de galletitas para el mate. Tal vez mi último mate en Europa.
Así comienza esta novela. Una maravillosa historia de amores incondicionales a través del paso irreversible del tiempo, durante un siglo que se va y otro que comienza. Por un lugar donde vivir, por algunas mujeres, con una inminente guerra por la reserva del agua en el planeta, como contexto, donde Iván, su protagonista, convence a Diana, su pareja, de volver a la Argentina. Mientras prepara sus valijas y va ordenando los últimos detalles, comienza a recordar por qué y cómo se fue de su tierra natal dejando su pasión más arraigada, llevándose la angustia provocada por una rápida decisión, consecuencia de una certera amenaza y una persecución que remitirá a tiempos oscuros de un país que ya no es. Con una prosa ágil y, por momentos, poética, el autor permite que la intimidad de los personajes vayan atravesando, página a página, el alma de los lectores.
Fragmento:
Hay algo filosófico en esto de revolver el café con una cucharita hasta que el azúcar se disuelva. Estar sentado, mirar por la ventana, también tiene algo de filosófico. Y tiene algo de tiempo muerto, de no transcurrir, como si la vida no hubiera existido dentro de su propia existencia. También tiene algo de atraer recuerdos, en detalles que por años no habían aparecido en nuestra mente. Podemos estar años sin recordar un nombre, un apellido y, sin embargo, en nuestros tiempos muertos comienzan a aparecer esos nombres, esos apellidos. Episodios que habíamos borrado de nuestra historia para siempre, pueden aparecer de pronto sin el menor esfuerzo. Y es lo que me está pasando al revolver el café en esta tarde apacible, soleada, pero sin gente que venga a comprar algo a nuestro local. El libro cerrado en la mesa, que no me atrevo a abrirlo para que no se mezclen los diálogos de esta ficción con los de aquella fiesta de Marcia. Miro hacia la ventana, imploro por una interrupción, la llegada de Diana, que ya no divaga como en aquella canción de los Abuelos.

Siempre nos quedará Rosario
ISBN 978-987-86-5250-4 (2020)
Alfani se sumerge a morir en su micromundo de cine, literatura, música y el amor por una mujer muy especial. Con Rosario, una ciudad argentina, como trasfondo, el cine, las calles, las noches, los edificios, irán convirtiéndose también en protagonistas de esta inquietante historia que seguramente, continuará en algún momento.
Fragmento:
Se notaba que era nuevo el edificio. Casi todos estaban durmiendo, excepto en la ventana del último piso, el tercero, que daba descaradamente hacia la calle. Había luz tenue en esa habitación y las siluetas que podíamos ver a través de las cortinas traslúcidas, se recorrían mutuamente sus bocas y sus brazos. Lo veíamos todo desde la vereda de enfrente. Cecilia y yo nos abrazábamos más estrechamente, a medida que transcurrían los segundos, a la vez que contemplábamos la escena proyectada allí arriba. El perfume de Cecilia penetraba por mis fosas nasales y, continuando un recorrido desconocido por mí, alcanzaba a producirme un escalofrío fascinante que tomaba ligeramente toda mi columna vertebral. En ese preciso momento, se fusionaban dos épocas, dos sueños, dos instantes con Cecilia. La Cecilia anterior y la Cecilia contemporánea. Y en esa fusión onírica supimos que… después de golpear todas las puertas, de atravesar todas las ventanas, no queríamos un backup de nuestras vidas. Sólo queríamos andar por las calles, de madrugada, abrazados, desnudos, sin que quede nada por robarnos. Esos pasos serían nuestra mejor canción y el frío del empedrado y el calor del pensamiento serían nuestra película hacia un the end sin después.

Mientras la ciudad
(Inédita – Registrada en la Dirección Nacional de Derecho de Autor)
Alfani, en pleno contexto de una ciudad que ha perdido la memoria, presencia un accidente donde una mujer, Elizabeth González, es atropellada por un coche. Se interesa por su salud y en una de las visitas al sanatorio donde está internada Elizabeth, se relaciona con la cuñada de ella, Minu, una artista visual, con quien intentará rehacer su vida. Alfani, que ha quedado fuera del sistema laboral (ya es un hombre de algo más de cuarenta años), ha soñado con ser cineasta, se ha formado como guionista y se nutre de la amistad de un grupo de amigos afectos a la música y al teatro, que creen que el arte los salvará de alguna manera. Tiene un vecino, don Alfonso de Castro, un ex guionista de telenovelas exitosas nacido en Galicia, que ha emigrado a Argentina, más precisamente a Rosario, teniendo apenas unos ocho años de edad. Don Alfonso, ya retirado del mundo del espectáculo, ofrece su casa a Alfani y sus amigos para que la conviertan en un club cultural.
Fragmento:
Esa tarde recuperé la memoria. Por aquellos tiempos, la desmemoria se había convertido en una enfermedad endémica que azotaba a toda la ciudad, a todo el país, desde hacía un par de años. Fui a ver a los médicos de la Asistencia Pública y se asombraron, convocaron a juntas médicas, pero al rato se olvidaron que lo habían hecho, aunque ya algún periodista había revelado en un diario que alguien había recuperado la memoria, algo que era imposible por esos tiempos, y aunque lo leían en el papel, lo olvidaban inmediatamente. Me preguntaban qué comía, qué tomaba, qué sustancias extrañas le había inyectado a mi cuerpo, dónde la había conseguido. Yo insistía en que, simplemente, me había levantado para tomar unos mates y de pronto me di cuenta de que me acordaba de todo.
Les confié que me acordaba de todo lo intenso que había vivido, lo que me había hecho feliz: recordaba, completas, las letras de las canciones de mis bandas de rock preferidas, los diálogos de los guiones de las películas que me habían atravesado el alma, las frases de mis escritores más admirados. Y un hecho muy particular que cambió mi vida para siempre: otra tarde, un poco más lejana, una década o más, en que me fui a hacer bicicleta.

Estábamos en el paraíso
(Inédita – Registrada en Dirección Nacional de Derecho de Autor)
Gilberto de San Antonio se reencuentra con Alfani después de algunos años. Desea reconciliarse con su hijo, Tony, a quien no ve desde hace mucho tiempo, pero sabe que ha desaparecido, que se ha marchado de los lugares que solía frecuentar sin avisarle a nadie. Ruega a Alfani que le ayude a encontrarlo. Así emprenderán la búsqueda siguiendo los datos que van proporcionando los amigos y la ex pareja de Tony. Es una novela que repasa la devoción que siente una generación hacia los esperanzados años ochenta, estructurada como un disco de vinilo, con arte de tapa, pistas y bonus track incluido.
Fragmento:
Bouchard estaba siempre llena, y cuando no había recitales de Soda, Virus o Zas, presentaba alguna novedad del tipo: inauguramos un láser importado de Estados Unidos.
La cabina estaba todo el tiempo merodeada por chicas y el Tony tenía con frecuencia una mano en el auricular Technics y la otra frenando el vinilo con el tema enganchado que se venía. Sólo interrumpía esa rutina para aceptar un trago largo de fruta sin alcohol, porque de lo contrario no podía poner música con precisión. Porque poner música en un boliche era como narrar la noche, no poner canciones al voleo sin ton ni son.
Nadia Framini era la chica que tenía permitida la entrada a la cabina. No tocaba nada, no pedía temas y, en silencio, movía su cuerpo con la cadencia que le exigía la canción que estaba sonando. Era la envidia de todas las chicas que deseaban obtener ese cetro. El Tony nunca le había pedido que salieran. Salían, casi sin darse cuenta, todos los fines de semana estaban juntos allí. La única vez que el Tony la hizo trabajar fue la noche en que tocó Charly García y, en la prueba de sonido, le pidió que lo siga con el supertrouper por todo el escenario. Del piano a la guitarra, de la guitarra al borde del escenario, casi encima del público que cantaría exultante: ¡no me dejan salir! Cuando él se encargaba exclusivamente del supertrouperr, Nadia tenía que mover las perillas que controlaban el volumen de los micrófonos. Fue una gran noche para el Tony. Fue la primera vez que se marchó a las siete de la mañana, acompañado por Nadia.

Resplandece
(Inédita – Registrada en Dirección Nacional de Derecho de Autor)
Ripold es un escritor que vive encerrado luego de la muerte de Malvina. Hasta que llega el tiempo en que todos tendrán que estar encerrados sin saber exactamente por qué. La Kate, una vecina que cuida de sus tías ancianas, comienza a aferrase a él. Civale, su editor, le insiste para que regrese al mundo literario con una novela que explique qué está pasando en el mundo. El sabio Nibi, amigo entrañable, aparece con la noticia de que secuestraron a un amigo en común y sienten la obligación de averiguar qué pasa realmente. Esmeralda, una filósofa; un pibe que espía la historia desde la ventana de su altillo; Vejstrup, un poeta; un profesor, Cerdeña; la profecía de un grupo de aborígenes.
Todos, dan vida a esta novela que transcurre en Resplandece, un continente que existe en la geografía del alma de los personajes que la protagonizan.
Fragmento:
Hacía unos ocho años que Ripold salía muy poco. Y las últimas semanas, previas a esos días a los que quiero referirme, sólo había ido dos veces al supermercado para comprar alimentos y una vez a la farmacia para conseguir los comprimidos que le ayudaban a controlar sus frecuentes dolores de cabeza. No había llovido un solo día. Al contrario. Amanecían espléndidas jornadas de sol. Sin embargo, revisar viejos papeles, ver películas que ya no se veían por televisión y navegar por internet, con la idea de estar al tanto de lo que sucedía en el mundo, hacían más fácil el paso de esos días. Debió admitir que esperaba ese llamado de su viejo editor. No porque extrañaba su voz, sino porque necesitaba trabajar nuevamente. Por eso puso énfasis en la corrección de antiquísimos guiones que habían visto frustrada su salida en algunas revistas cuyas temáticas apuntaban hacia la ciencia ficción.
En ese encontrarse a sí mismo de Ripold, estaban esos momentos de quietud que le permitían quedarse mucho tiempo, sin que se pudiera precisar cuánto, mirando fijamente el retrato con el rostro de Malvina, con sus anteojos de armazones gruesos, su largo cabello lacio, su encanto incólume, y su dolor en la mirada, como si en esa foto estuviera la síntesis de su lucha de años contra el cáncer y contra la desilusión por los tres embarazos perdidos. Nunca pudo volver a querer a nadie como a Malvina.

La cita inolvidable.
Pieza teatral (2019 – Registrada en Dirección Nacional de Derecho de Autor)
Es la historia de Ciro, un autor de una pequeña ciudad que es convocado a la oficina de una compañía productora de cine debido a que los realizadores de una exitosa película notan sospechosas similitudes argumentales entre ese filme y una novela de aquel. Ciro concurre a la cita, en un moderno sitio de la Capital, acompañado por su entrañable profesora de Literatura, sin conocer exactamente de qué se trata la convocatoria.
Fragmento:
CARLO: —Buenas tardes, disculpen la demora. El tránsito está tremendo. Soy Carlo Travella, productor.
(Carlo se acerca a Astrid y le estrecha su mano libre. En la otra mano va a tener todo el tiempo su teléfono celular. Luego, saluda de inmediato a Ciro.)
ASTRID: —Un gusto, señor. Astrid Laserfeld.
CIRO: —Lo mismo digo, solo que cambiando el Astrid por Ciro. Ciro Raiter.
CARLO: —Mi acompañante es el doctor Mario Carracedo, abogado.
(Mario le da la mano a Ciro y cuando estrecha la de Astrid, se detiene en su mirada.)
MARIO: —Un placer, señora. Su mirada me recuerda a la de Ingrid Bergman en las últimas escenas de Casablanca.
ASTRID: —No pierda su tiempo, doctor Carracedo. No le va a ser fácil seducirme. Siempre me atrajo más que comparen mi mirada con la de Jane Fonda en Gringo Viejo.
CARLO: —Tomen asiento, por favor. Ya están por llegar las otras personas citadas para esta charla que espero sea cordial, de mutua comprensión y productiva para ambas partes.
ASTRID: —Si usted lo dice, joven, así será. Porque hasta ahora, no sabemos bien para qué nos citaron.
CARLO: —En realidad, citamos al señor Ciro Raiter. Pero no nos molesta que haya venido acompañado.
ASTRID: —Si lo desea, me retiro. La plaza de enfrente es más acogedora que esta fría pieza de museo posmoderno.
CIRO: —De ninguna manera. Usted, profesora, se queda. Vinimos juntos y nos vamos a ir juntos.
MARIO: —Podríamos irnos tres, si no es molestia.
ASTRID (Con indiferencia): —Usted siga arrojando maíz a las palomas. Algún día le van a prodigar cariño.
CIRO: —Bueno, bueno. ¿Va a demorar mucho la otra gente?

Raúl Astorga en entrevistas de la prensa:
“Sí, tengo un proyecto como escritor desde hace muchos años y todo, en mis relatos, en mis novelas, en mis guiones, camina de la mano de ese proyecto que tiene que ver con mi visión del universo, de mi ciudad (pinta tu aldea y pintarás el mundo). Pero más tiene que ver con un micromundo que he intentado crear a través de supuestos sueños y acontecimientos en los que se ven envueltos personajes que van y vienen como si ese mundo de ficción fuese la realidad que nos rodea. Probablemente, ese devenir de personajes y sitios reiterados signifique un guiño hacia mis lectores, ese espectro de lectores que se divide en varios segmentos. A mí se me lee en la web, en antologías de papel, en revistas, en e-books, y son los más jóvenes que me dicen que ríen con mi humor, son los que componen un sector medio (quienes pertenecen a mi generación) que me dicen que les interesa más mi parte melancólica, y es la gente mayor que se siente interesada por los elementos fantásticos que aparecen en mis ficciones.”
“Por supuesto que las sociedades humanas son muy complejas, por eso en mis ficciones no hay certezas, hay preguntas, incluso preguntas que tal vez nunca tengan respuestas. En cuanto al proceso de escritura de esta novela (Acerca de nosotros) fue el mismo de siempre. No tengo fórmula, ni metodología de creación que no sea pensar durante mucho tiempo la historia, los personajes, tener el final, para saber hacia dónde voy y entregarme a partir de algún momento al lirismo de escribirla. Y en ese momento, el de sentarme a escribir, aparece el juego, la diversión, asoman los cambios que van produciéndose a pedido de la historia que estoy contando o a pedido de los personajes que desean torcer su destino. Casi ningún texto mío termina como lo pensé en un principio, en esas caminatas que trazo por la ciudad, literalmente, porque me gusta caminar mucho solo por la ciudad, para ir escuchando música y pensando en algo para contar.”
“Algo va a pasar. En muchos aspectos esta situación es inédita en nuestro país, al menos. Ya, durante el período duro de la cuarentena fueron apareciendo búsquedas alternativas, algunas ideas interesantes por un lado y muchas limitaciones técnicas por otro lado. Apareció también la enorme discusión acerca de la distribución indiscriminada de libros electrónicos que hizo poner el grito en el cielo a autores contemporáneos. La música continuó su camino de venderse en las plataformas de internet que se han creado a tal fin. Muchas cosas que venían desarrollándose, y que se acentuaron en esta instancia pandémica. También aparecieron con estas discusiones, vacíos legales en cuanto a propiedad intelectual, en fin, todos temas que tienen más que ver con el mercado que con lo estrictamente creativo. Considero que alguna influencia va a quedar, algunas ideas se van a aplicar, las más interesantes, y otras van a quedar en el olvido. El mundo viene sumergido en un momento histórico de desigualdad, de la ley del más fuerte, de las indiferencias con los más vulnerables, de problemas urgentes que no permiten planificar cambios sustentables y serios en muchos aspectos. Y una de las claves de cómo sigue esto es la manifestación de mucha gente que pide a gritos volver a la normalidad que teníamos. Y uno se pregunta, ¿cuál normalidad? Soy optimista por naturaleza aunque ya sé que no voy a ver los resultados de ese optimismo. Los procesos históricos exceden los años promedio que puede vivir un ser humano. Sin embargo, mi parte pesimista, que por suerte es menor, me va recordando el final de esa inolvidable canción de Joan Manuel Serrat, Fiesta, que si la traspolamos a este período de pandemia, nos hace pensar que algo puede seguir igual: Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza,/ vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. /Se despertó el bien y el mal/ la zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a las divisas./ Se acabó, el sol nos dice que llegó el final./ Por una noche se olvidó que cada uno es cada cual.”

Otros sitios donde leer a Raúl Astorga:

Raúl Astorga


https://www.pagina12.com.ar/72679-rieles
https://www.pagina12.com.ar/160680-asombros

Cuento «Antes del amanecer» por Raúl Astorga

Sitio Oficial:
http://www.ficcionesalsur.wordpress.com

Redes Sociales:
Facebook: https://www.facebook.com/raulo.rosarinian/
Instagram: https://www.instagram.com/raulastorga64/

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