Dejarse andar

Y uno se deja andar por esta vida, y se detiene donde quiere y se apura cuando quiere y se empapa de vida como quiere. Porque al fin y al cabo en cualquier ciudad hay una Maga, un pasaje Güemes, una Galerie Vivienne, un cronopio, un fama o una esperanza, un puente, una avenida, un tren, una arboleda, un manuscrito perdido en el fondo del bolso, un pez pequeño, un gato, un perro, instrucciones para cualquiera. Yo tengo en mi ciudad todo eso, y la vivo así, caminando bajo las estrellas mientras contemplo una luna gigante que se va poniendo roja cuando proyecto mi dedo índice hacia su cara como diciendo: toco tu boca y ella, la luna, se pone cada vez más roja, pero sigue ahí para que uno vuelva a tocarla. Como las vías, que siguen allí como hace tantos años en que uno jugaba hasta que el paso raudo del tren hacía vibrar los rieles y nos hacía bajar del terraplén para saludar a los pasajeros que iban hacia todos los destinos, un destino, la vida. Hasta descubrir que en nuestro país con cada crisis hay un lado de allá y un lado de acá, aunque algunos siempre hemos estado del lado de acá por elección, no sé si por valentía o por inconsciencia, pero siempre hemos estado del lado de acá, oliendo la fragancia eterna de nuestra Maga, la única que amamos, aunque la busquemos en todas las mujeres que entran y salen de pasajes y galerías y estaciones y peatonales. Y a veces, sacamos una foto de nuestra vida sin darnos cuenta de que la cosa iba, qué importa si bien o mal, pero iba, y saber que ir es vivir, y si vamos es porque vivimos, y cuando vemos la foto nos damos cuenta de que hay algo que no habíamos visto, pero que habíamos vivido. El murmullo de mujeres que te llama el sudamericano, y la idea de que ser sudamericano es soñar con algo que está por venir y no aplacarse creyendo que ya todo pasó, sino que todo está por entrar y por andar eternamente entre hojas, entre hierbas, entre sonidos y sabores que por la noche te esconden en un par de sábanas donde esa Maga, la que está a nuestro lado es la que siempre esperamos y que se va a ir todas las mañanas para aparecer nuevamente a la noche siguiente y así todos los días, todas las noches, la noche. Vivienne, Galerie, Mujer, Vos, Rayuela, Noche boca arriba, Autopista sin prisa amatoria, Caminata continua por el parque, Ciudad como casa tomada, Lejana, Cercana, Mujer sueño en una isla a mediodía, Paraíso, Salvación, Vivienne, mi Maga eterna, Cien años es poco para caminar juntos, para andar juntos, Cien años… y con un poco de rebeldía, atrevernos a la eternidad.

dejarse andar

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