Una vez más

El mismo color del ticket, las mismas manos que lo traen, el mismo colectivo, el mismo lugar, otro concierto, otra fiesta, otro encuentro, otra noche. La antesala con gente esperando y el primer abrazo con los muchachos de la página de fans en Rosario. Ahí estaba Daniel R. y toda su familia, dispuestos a vivir otra fiesta de la música. La caminata por el pasillo que conduce a la sala, una cámara de la sección espectáculo del noticiero se detiene frente a nosotros: entrevista. Y adentro, la misma magia, sostenida en una expectativa porque siempre prevalece el temor de que segundas partes nunca fueron buenas. Y ahí está el escenario, y en silencio, disciplinados, contemplando el ingreso de los espectadores, como si fueran dibujitos de Pixar, están las guitarras de Alastair, la electroacústica de P.J. el bajo de Guy, la batería de Danny, el saxo de Todd, el teclado de Tom (Manny no está en esta gira), la guitarra y el teclado de Alan, allá arriba, cerca de las parrillas con las luces del Olimpo. Todo está preparado para la gran ceremonia. Algo no es igual a aquel 4 de septiembre, en que teníamos más distancia, la emoción era primaria, las incógnitas mayores. Desde aquella fecha hasta aquí, 1 de abril de 2014, hubo intercambio de líneas con algunos de ellos, comentarios, promesas de volver. Y así fue. En la sala, un reencuentro: con Rodolfo L. La pareja que está a mi lado, pone a punto la cámara, hace tomas para medir la luz, la distancia, aún cercana, pero más lejana para la lente. La impaciencia, las preguntas de quienes vienen por primera vez, cuáles serán los temas que tocarán, ¿habrá más suerte de una buena carta? ¿habrá una reafirmación de que no me gustaría ser como vos? ¿habrá algo parecido a aquella versión de No me contestes, con un coro final al estilo de algunos folkloristas argentinos? Claro que sí, hubo. Y, personalmente, la grata sorpresa de “What goes up”, el tema con el que conocí a este genio de la música progresiva. “Todo lo que sube”, decía la contratapa del Hit Sounds Volumen 2, y ahí empezó todo, por allá por el año 1978. P.J. entró al escenario hecho un vendaval, cómplice de los espectadores, como en su casa, sabiendo que las letras se saben puntualmente y prestando el micrófono a la platea para que coree como si estuvieran en el living de su casa. Uno percibe una versión mejorada de Tiempo, hay una certera vocalización y la transmisión exacta de la emoción que describe el tema. La rotación de las primeras voces, con Alastair y Todd, dándole la frecuencia correspondiente a cada ritmo, nos acerca a un The best of Alan Parsons Project, pero con un sonido actual, casi perfecto, y digo casi, para dejar un margen al progreso de los próximos años. Queda el juego de Alan cuando canta: si aún crees en la magia. Y la complicidad, la imitación del maestro del coreo nuestro que sube hasta inundar todos los rincones de la sala: Oh, oh, oh, oh… Oh, oh, oh, oh. Queda la ovación, durante la presentación de los músicos, hacia Tom que experimenta con el teclado y hace Por una cabeza que ensambla con el final de Prime time. La invitación de P.J. a acercarnos al escenario y todo se transforma en una disco, todos unidos a sólo unos metros cantando a coro los juegos que la gente juega, un ojo en el cielo, viejo y sabio, en clima intimista impresionante con baja luz y un sentimiento desbordante. Y los bises, y las tremendas ganas de que no termine nunca. Y cuando la sala va quedando vacía, los autógrafos, las fotos, el ruego: vuelvan! Algunos encuentros con gente de la web: Valeria G, presente; con gente que uno conoce desde hace años: Gustavo V. Y el saludo al cameraman Gabriel, al que le tocó nuevamente perpetuar ese momento para la casa. Aún cuando nosotros lo veremos diseminado en youtube, o en algún otro canal, con baja calidad, quizás, pero con la emoción documentada de haber estado allí. Y en los pasillos, las charlas de despedida, y las últimas fotos. Y la eterna promesa del reencuentro. Y las frases de Danny o de P.J. que quedan flotando en el aire: este es el público más fervoroso, volveremos. Así sea, porque esta vez, segunda parte fue mejor y la ovación a todos ellos quedó como una premonición de acá a dos años, tal vez.

con facu y daniel alan truck 2 con alastair green

Anuncios